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Diferencias entre los cerebros masculino y femenino

Dos siluetas de personas con signos de interrogación en la cabeza recibiendo tratamiento osteopático pediátrico en Hamburgo.
Diferencias entre los cerebros masculino y femenino

El género biológico influye en el riesgo de desarrollar diversos trastornos cerebrales. Por ejemplo, los hombres se ven afectados con mayor frecuencia por trastornos del espectro autista, mientras que las mujeres se ven afectadas con mayor frecuencia por la depresión (McCarthy 2016, Rutter et al. 2003).

Las personas también muestran diferencias específicas de género en su comportamiento:

  • En todas las culturas, los hombres muestran más agresividad (Archer 2004), una mayor disposición a asumir riesgos (Cross et al. 2011) y rinden mejor que las mujeres en procesamiento espacial y velocidad sensoriomotora y motora (Gur et al. 2012)
  • Las mujeres, por su parte, obtienen mejores resultados que los hombres en atención, percepción de emociones, memoria de palabras y caras, velocidad de razonamiento y en todas las pruebas de cognición social (Gur et al. 2012, Olderbak et al. 2019)

Estas diferencias son relativamente constantes a lo largo de la vida, lo que indica una posible contribución de las diferencias de sexo en la organización del cerebro. 

 

Estado de la investigación

Los datos de que disponemos hoy en día sobre la organización del cerebro procedentes de la investigación cerebral proceden en gran medida de estudios de neuroimagen in vivo y se centran en las diferencias de sexo en la anatomía regional del cerebro (Ruigrok et al. 2014). 

Por término medio, los hombres tienen un volumen cerebral total aproximadamente 10% mayor y un mayor volumen medio de materia gris (GMV), cortezas occipitotemporales ventrales, amígdala, putamen y cerebelo que las mujeres. Por el contrario, las mujeres tienen mayores volúmenes medios de materia gris para las cortezas superior, frontal y parietal lateral (Ruigrok et al. 2014).

Estos hallazgos confirman la sospecha de que el cerebro humano puede presentar diferencias reproducibles específicas de cada sexo en los volúmenes medios regionales de materia gris. Esto, a su vez, plantea nuevas preguntas sobre las posibles causas y consecuencias de esta organización cerebral específica de cada sexo, que no sólo son objeto de un controvertido debate, sino que también resultan especialmente difíciles de responder empíricamente. Hasta la fecha, sin embargo, sigue faltando tanto una prueba formal de la reproducibilidad de las diferencias regionales de GMV por sexo en humanos en muestras independientes como una comparación exhaustiva de los GMV regionales específicos por sexo en humanos con la neuroanatomía funcional del cerebro humano (Liu et al. 2020).

Estudios recientes en ratones que combinan datos de neuroimagen in vivo y de expresión génica postmortem han demostrado que el mapa espacial de las diferencias de sexo GMV en ratones se correlaciona preferentemente con la expresión regional de genes cromosómicos sexuales medida en cerebros adultos postmortem.

Un estudio publicado el año pasado intentó comprobar si las diferencias de sexo en los seres humanos están efectivamente correlacionadas con la expresión regional de los genes del cromosoma sexual. Los investigadores descubrieron que el cerebro humano adulto muestra un patrón estereotipado de diferencias regionales por sexo en la VGM que es altamente reproducible y que la expresión cerebral de los genes del cromosoma sexual también está presente en los humanos. En los humanos, este acoplamiento espacial es más fuerte para una serie de reguladores transcripcionales ligados a X e Y con funciones establecidas en el desarrollo del cerebro anterior (Qiu et al. 2018).

En resumen, puede decirse que los estudios sistemáticos sobre las diferencias de género en el cerebro humano ya las han encontrado en los recién nacidos y, por tanto, las diferencias de género son presumiblemente genéticas. Aunque las diferencias encontradas son pequeñas, son significativas y persisten en la edad adulta. 

Hay que señalar aquí que la maduración del rendimiento cognitivo del cerebro depende siempre de la interacción del individuo con el entorno y se basa, en última instancia, en procesos de aprendizaje. La cuestión de la relación entre lo innato y lo adquirido ("nature vs. nurture") ha sido durante mucho tiempo objeto de polémicos debates. Como los seres humanos no pueden considerarse sin su entorno, no son adecuados para responder empíricamente a esta pregunta desde un punto de vista científico. Otro factor importante para explicar las diferencias entre los sexos es, sin duda, la socialización dependiente de los roles de género. La razón es la neuroplasticidad del cerebro, es decir, la capacidad del cerebro para adaptarse a nuevos estímulos. Las experiencias de socialización a largo plazo pueden moldear la organización del cerebro.

Bibliografía

Archer J. Sex differences in aggression in real-world settings: A meta-analytic review. Rev Gen Psychol. 2004;8(4):291-322

Cross CP, Copping LT, Campbell A. Sex differences in impulsivity: A meta-analysis Catharine. Psychol Bull. 2011;137(1):97

Gur RC, Richard J, Calkins ME, et al. Diferencias por grupo de edad y sexo en el rendimiento en una batería neurocognitiva informatizada en niños de 8 a 21 años. Neuropsicología. 2012;26(2):251

Liu S, Seidlitz J, Blumenthal JD, et al. Integrative structural, functional, and transcriptomic analyses of sex-biased brain organisation in humans. Proc Natl Acad Sci U S A. 2020;117(31):18788-18798

McCarthy MM. Orígenes multifacéticos de las diferencias sexuales en el cerebro. Philos Trans R Soc B Biol Sci. 2016;371(1688):20150106

Olderbak S, Wilhelm O, Hildebrandt A, et al. Sex differences in facial emotion perception ability across the lifespan. Cogn Emot. 2019;33(3):579-588

Qiu LR, Fernandes DJ, Szulc-Lerch KU, et al. Mouse MRI shows brain areas relatively larger in males emerge before those larger in females. Nat Commun. 2018;9(1)

Ruigrok ANV, Salimi-Khorshidi G, Lai MC, et al. Un metaanálisis de las diferencias de sexo en la estructura del cerebro humano. Neurosci Biobehav Rev. 2014;39:34-50

Rutter M, Caspi A, Moffitt TE. Using sex differences in psychopathology to study causal mechanisms: unifying issues and research strategies. J child Psychol psychiatry. 2003;44(8):1092-1115

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